lunes, 9 de agosto de 2010

Capítulo 15

Cerré la puerta del coche de un portazo y me senté en el asiento trasero sin dirigirle la palabra a mi madre.
Ella había decidido que saldría antes del trabajo para venir a recogerme ella después de la clase de pintura, porque no se fiaba de mi.
La verdad, había hecho bien, porque yo tenía pensado ir de todas formas con Leo.
Le había enviado un mensaje en el que le avisaba que no iba a poder ir hoy, y que luego le llamaría para explicárselo todo. El corazón se me encogió al pensar que hoy no lo iba a ver. Pero ya me las arreglaría para escaparme  y asistir a las clases.
Llegamos a casa y yo subí a mi cuarto, sin dignarme a mirar siquiera a mi madre. Cerré la puerta y directamente me puse a hacer los deberes, los tenía bastante atrasados.
Pasado un rato, alguien llamó a la puerta suavemente.
-¿Me dejas pasar, cariño?
No contesté, pero mi madre de todas formas abrió la puerta y entro en mi cuarto.
Yo ni me inmuté y continué haciendo la tarea sin levantar la vista.
-Aún no me has contado qué estabas haciendo para que llegaras tan tarde-empezó mi madre.
Esperó un momento a que yo dijera algo y al ver que no obtenía respuesta suspiró.
-Puedes contarmelo todo y lo sabes soy tu mad...
-¡Alomejor ayer te lo hubiera dicho, pero ni os dignasteis a preguntarmelo! ¡Me castigasteis sin dejarme dar explicaciones!-exploté, mirando a mi madre con fiereza.
-Pues cuentamelo ahora.
-No. Vete de mi cuarto.
-No soy tonta, hija, se que estabas con ese... Leo. -se levantó de la silla y me miró seriamente-No quiero que te vuelvas a ver con él.
Eso fue como una jarra de agua fría para mi.
-Vete de mi cuarto-repetí.
-¡Solo estoy intentando razonar contigo!-exclamó mi madre perdiendo la paciencia y lléndose de mi cuarto.
Se me llenaron los ojos de lágrimas. ¿Ahora como diablos me iba a ver con Leo?
En ese momento sonó el timbre. Abrí un poco la puerta de mi habitación, para escuchar lo que decían. Oí el chasquido que sonaba cuando se abría nuestra puerta.
-Hola. ¿Está Maria?-preguntó lo que parecía la voz de Luna
Mi madre se lo pensó.
-No puede salir está castigada, pero puedes estar un rato con ella. -cedió.
-¡Oh! Si le habeis castigado ya me voy...-se oyó decir a mi amiga
-No, no no te preocupes. Pasa, está en su cuarto.
Percibí unos pasos que se acercaban a mi cuarto. Cerré la puerta rápidamente y de un salto me senté en la silla y fingí que estaba escribiendo en mi cuaderno.
Luna entró y cerró la puerta rápidamente. Nos chocamos las manos y nos hechamos a reír.
Nuestro plan había salido a la perfeección.
Aunque la verdad todo lo había ideado Luna.
Sabíamos que mis padres adoraban a Luna, siempre decían que era un ejemplo a seguir y que pobrecita que no tenía padres y bla bla bla. Entonces la cabecita maquiavélica de mi amiga había pensaado que si venía y se hacía la tonta, le dejarían pasar.
Le puse al corriente de todos los acontecimientos pasados y nos sentamos en mi cama.
Luna suspiró.
-La tienes cruda.
-¿No hay nada...nada que hacer?
-Tus padres acabarían por enterarse.
Luna negó con la cabeza, apenada y sin ideas. Entonces mi a mi impulsiva mente se le encendió la bombilla.
-¡Pues me escapo de casa, y me voy a la tuya! ¿No hay ingún problema con tus padres, no?
-No, me dejarían seguro, pero...¡tú estás loca! ¿te vas a escapar de casa??
-No me dejan estar con  Leo.-repliqué sencillamente
Luna se encogió de hombros, resignada ante mi cabezonería.
-Como quieras. Te dejo esta noche para que lo pienses bien, y si decides que sí, me llamas que mi chófer te recogerá a la salida del instituto.
-¿Y las maletas? No puedo llevarlas al instituto, mi madre sospecharía
Ella calló unos momentos, pensativa.
-De acuerdo, plan b. ¿A qué hora se despiertan tus padres?-preguntó frunciendo el ceño.
-A las 6:30-respondí, tras un largo esfuerzo por recordar.
-De acuerdo, tienes como tope, llamarme a las 4 de la mañana. Si lo haces, mi chófer vendrá a recogerte aquí.
Asintió, satisfecha de su plan.
¿Cuatro de la mañana? ¿Y se supone yo soy la loca?
-¿Y tus padres te dejan a esas horas?
-Mis padres me dejan a todas horas. Me miman demasiado-dijo riéndose
Que suerte tienen algunas...
-Gracias Luna-le abracé con cariño.
Luego me callé, deprimida. En menuda situación me encontraba.
-Por lo menos tengo una noticia buena-me intentó animar-ya se como puedes recompensar a Leo por las clases. Le pudes hacer ¡Un retrato!
Lo pensé un poco....Sí, la verdad es que era una idea bastante buena idea.
Continumos cotilleando y intercambiando consejos y demás hasta que Luna se fue. Mi madre llamó para cenar pero yo no bajé.
Me tumbé en la cama para pensar si de verdad me quería ir de casa. Pensé en mis padres en lo que los quería....pero la cara de Leo se superponía a ellos. Su sonrisa, sus ojos, su voz...
Y mis padres me habían dejado muy claro que no quería que fuera con él.
Abrí el armario y con el corazón en un puño, comencé a llenar las maletas.
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Buenoo estos días no voy a poder publicar lo más seguro, pero haré lo que pueda.
estoy muy poco inspirada en estos momentos, asi que he hecho lo que he podido!
Porfavor comentaar! Y uniros a http://www.historiadeunanaufraga.blogspot.com/
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please
comentar!
se os quieere muchO muchO'
^^

1 comentario:

  1. Holaa! Comence a leer tu historia hace un rato y quiero decirte que me parece bastante interesante y también muy bien escrita.

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